COMUNICADO DE PRENSA
El viernes 10 de julio el colectivo Carta Abierta Mar del Plata reanudó sus encuentros.
Lo hizo en el local de Av. Luro Nº 4524, cedido a tal efecto. Sin perjuicio de dar a conocer en su oportunidad a la opinión pública local el resultado de los análisis que, sin duda, proseguirán en el curso de las próximas reuniones, sí nos pareció pertinente pronunciarnos sobre algunos acontecimientos. De la agenda, como siempre abierta, la preocupación se fue ciñendo alrededor de tres temas que, al correr del debate, iban a presentar un estrecho vínculo y significación: los resultados de las elecciones legislativas nacionales del 28 de junio, el golpe cívico militar en la República de Honduras y el fallo absolutorio producido por el Tribunal Oral Federal en nuestra ciudad para juzgar el denominado Caso Labolita.
Mientras que aquí, en nuestro país el resultado electoral, con la reaparición de viejos rostros y consignas, revela la consolidación de sectores políticos, económicos y sociales que promueven torcer y anular el rumbo del proceso iniciado en el 2003, frenar sus expresiones de cambio, volver la renta y la distribución del ingreso a épocas pasadas, restaurar el modelo neoliberal que tanto daño nos hizo, aggiornada con nuevas formas, asistimos a la “restauración conservadora”. En Honduras, con distintas circunstancias pero con el mismo objetivo, las fuerzas reaccionarias, con sus expresiones en las Corporaciones empresariales y Multinacionales, Medios de comunicación, Iglesia, FF.AA, Jueces y Parlamento, “fuerzan” con un golpe cívico militar, (los llamados “golpes blandos” o la teoría de “smart power”) el proceso destituyente de un presidente legítimamente constituido. Más allá de la lejanía geográfica, consideramos que Honduras es Argentina, y pensamos que nuestra Presidenta estuvo donde debió hacerlo, al integrar la comitiva que pretendía concretar la única solución posible a este atentado a la soberanía popular, que era y sigue siendo la restitución en su cargo del Presidente Zelaya. Es claro que frente a la grave y crítica coyuntura internacional, se impone una puja entre los cambios que se requieren para hacer un mundo más digno e igualitario, y la resistencia de quienes históricamente han impuesto su hegemonía.
Días después, en nuestra ciudad, se llevó a cabo un nuevo hecho de impunidad en el marco del primer juicio penal desarrollado aquí, por delitos contra la humanidad. Se trata del fallo absolutorio producido por el Tribunal Oral Federal constituido en nuestra ciudad para juzgar el denominado Caso Labolita. El mismo constituye un claro retroceso respecto de otras sentencias producidas en el país contra los responsables de la política de desaparición forzada de personas, durante el periodo 1976-1983. Por tal motivo, adherimos al documento que los organismos de Derechos Humanos han hecho público, en el que manifiestan su repudio al fallo.
Estos hechos, coinciden en traer lo peor del pasado al presente: La sistemática violación de los derechos humanos, en el marco de un Golpe de Estado, para evitar el avance de los procesos de democratización que se vienen desarrollando en la región, desde hace algunos años y que representan los genuinos intereses de los pueblos latinoamericanos. Pero también demuestran, la complicidad de un Poder Judicial y de un Poder Legislativo que garantizan la impunidad
En este contexto deseamos resaltar el discurso pronunciado por la Presidenta de la Nación, Dra. Cristina Fernández, con motivo de una nueva conmemoración de la Independencia y muy particularmente la amplia convocatoria al diálogo formulado en esa ocasión.
Los tres ejes enunciados: economía, democracia y sociedad constituyen una convocatoria abierta de por sí, en la medida en que incluyen los ejes fundantes para la vida en sociedad. Si una democracia – cualquiera – se nutre de instancias de conflicto e instancias de consenso, pensamos que el diálogo puede ser una buena forma de superar el primero y resolver el segundo, a condición de que se entienda que diálogo no es imposición sino negociación, y que lo que de ahí salga, necesariamente, no satisfará completamente a todos los actores sociales que participen del mismo… porque ninguna democracia puede satisfacer simultáneamente la totalidad de las aspiraciones de todos los sectores económicos, políticos y sociales que conviven en ella.
Comisión de comunicación de CARTA ABIERTA MDP.
Marcelo Garrote, Silvia Echarte, Sergio Salinas Porto, Cristian Guasti y Silvia Bortolussi



